Ismael Plascencia Núñez

Es el actual presidente de la Confederación Nacional de Cámaras Industriales (CONCAMÍN) , puesto que obtuvo por su arduo trabajo. Eminente constructor y amante del fútbol, donde con éxito ha incursionado como empresario platica sobre quién y cómo le han inculcado el amor al trabajo, la familia y al desarrollo de su mayor virtud: la constancia.

¿Cuándo y en dónde nace?

El 19 de abril de 1959, en León, Gto. Mis padres fueron José Carmen Plascencia y Margarita Núñez, quienes tuvieron diez hijos: Enedia, Enrique, Martha, Ana, Ismael, Guillermina, Sergio, Blanca, Margarita y Celina.

¿Dónde estudió?

Pasé por todos lados. Empecé desde la Jolguaber, el Padre Lira, la Secundaria Oficial, la Comercial Bancaria y el CIATEC, donde cursé la carrera técnica en curtiduría.

¿Cuál es su principal actividad?

Hice infinidad de cosas, desde trabajar en una fundidora, tiendas de abarrotes, vitivinícolas, vulcanizadoras y de mesero, hasta manejar taxi… ya como a los 19 años me metí a trabajar con Refugio Muñoz Loza en una tenería y, después de año y medio, empecé a hacer por mi cuenta una piquita de carnaza; luego me dediqué a la compraventa de pieles, puse un salón de acabado y todo lo relacionado con la tenería.

¿Desde qué edad comenzó a trabajar?

Como a los diez o doce años, cuando mi mamá vendía ropa en abonos y me daba un porcentaje de lo que cobrara, por lo que los domingos me dedicaba a cobrar en bicicleta.

¿Quién le fomentó el amor al trabajo?

Mi mamá, especialmente, y mi papá también; tanto cuando trabajaba en los Estados Unidos como cuando ya estaba aquí.

¿Quiénes eran sus amigos en aquella época?

Víctor Martínez, aunque era mayor que yo; Enrique Torres, Francisco Orozco…

¿Cuándo decidió estudiar la carrera de curtiduría?

Ya casado, me invitaron a tomar un curso en el CIATEC con reconocidos especialistas en curtiduría de todas partes del mundo. Eran cursos de seis meses.

¿Con quién se casó?

Con Rita González, el 10 de julio de 1982. Tenemos dos hijos: Ismael, que acaba de recibirse, y Alejandra, que fue reina de la ciudad el año pasado.


Acompañado por sus hijos y esposa. La familia, su gran pasión.

¿Cuál es el principal consejo que da a sus hijos como empresario?

La constancia, base para poder hacer algo en la vida y la honradez; ser justo en lo que haces en la vida.

¿Cuáles eran los consejos que recibía de sus papás?

La honradez y el trabajo. En casa, cada quien tenía sus obligaciones: desde lavar trastes hasta limpiar las escaleras.

¿Cuáles son sus principales valores?

Hacer lo que crees que está bien pero, sobre todo, ser justo con la gente. Eso es muy importante en lo personal: la gente que llega conmigo a pedir algo, difícilmente se va con una respuesta negativa; no sé si consigo apoyarlos o no pero hago lo que puedo.

¿Es una persona religiosa?

Sí, soy religioso. Mi familia era totalmente religiosa y de parte de mi esposa, igual.

¿Tiene aficiones?

Me gusta leer, especialmente novelas, aunque tengo un tiempo sin hacerlo. Cuando voy de vacaciones llevo uno o dos libros y los leo. No tengo una lectura de cabecera y me rijo mucho por lo que veo en las librerías.

¿Cómo se da su incursión en el ámbito inmobiliario?

Estando en CONCAMÍN, el presidente Alejandro Martínez Gallardo me pidió apoyarlo en la Comisión de Infonavit, por lo que fui asambleísta y conocí la problemática de la vivienda. Paralelamente, estaba como vicepresidente de los clubes de fútbol Unión de Curtidores y La Piedad, con Valente Aguirre. Al ascender y vender los equipos, Valente me dijo que teníamos un remanente y realizamos dos proyectos: uno para diez mil cueros en una tenería y lo de la vivienda, que veía venir muy fuerte. Era 1999. Se impuso lo de la vivienda e hicimos el negocio, donde participo como socio en VGI, y tengo mi empresa, Bursa. Pero no fue que yo haya buscado meterme; fueron circunstancias de la vida. CONCAMÍN me ha servido mucho en todos los aspectos.

¿Qué significa ser promotor, constructor, dotar de vivienda a la gente?

Sientes una gran satisfacción cuando le entregas a una gente su casa, pero hay que considerar que cuando haces vivienda en serie vas a tener problemas; hay que resolverlos y hacerlo rápido, que la gente se sienta atendida.

¿Cuántas viviendas ha construido?

En VGI, como seis mil casas; en Pulsa, como diez mil, y en lo mío, 350, porque acabo de empezar y estoy haciendo un concepto diferente, con vivienda de entre 700 y 800 mil pesos.

¿Es aficionado al fútbol?

Mucho. Fui presidente de tres equipos: Unión de Curtidores, La Piedad y Yucatán. Los ascendimos y se vendieron. Actualmente estoy totalmente metido en CONCAMÍN, sin tiempo para otra cosa; ya me invitaron a entrar con el León, pero no lo veo factible por el momento.



Festejando el ascenso del equipo Unión de Curtidores a la 1ª división
y como campeones con La Piedad. En todas la facetas, siempre un triunfador.

¿Cuál es su opinión sobre el Club León?

Es un asunto demasiado manoseado. Para empezar, el equipo León no es de quien dicen que es: sigue siendo de Carlos Ahumada; no entiendo cómo es de Pegaso y siguen los mismos que manejaban el equipo con Ahumada; no entiendo cómo cuando ofrecieron comprarlo no aceptaron. Mientras no haya quien le meta dinero, que no le tenga miedo, el equipo va a seguir donde está; ese equipo necesita, mínimo, dos millones de dólares al año de inversión, para mantenerlo, si quieren subirlo a primera división y si quieres mantenerlo donde está, con diez millones de pesos tienes; además, necesitas gente de aquí, que conozca del negocio, porque si no, te mandan al hoyo.

¿Su gran pasión?

La familia. Me la paso muy a gusto, me encanta estar con ellos. Me gusta mucho viajar. El fútbol. Lo que hago me encanta. A mí me gustaba mucho la curtiduría, pero nunca regresaría. Lo de la vivienda me encanta.

¿A quién admira como curtidor?

A la familia Vargas, a la familia Collazo, a Refugio Muñoz, a quien le debo haber entrado a ese medio.

¿Y en la vivienda?

A Casas Urbi, a Luis Orvañanos, a Miguel Gómez Mont, pero como concepto, a Urbi. Nuestro fraccionamiento Brisas del Carmen fue el primero en adoptar su concepto: siendo de INFONAVIT, tiene un bulevar amplio, instalaciones ocultas, casetas de vigilancia. El fraccionamiento tiene 1615 viviendas y habíamos considerado vender 300 al año… ¡Vendimos todo!

Después de eso hemos realizado clusters pequeños con el mismo concepto.

¿Cómo logra llegar a la Presidencia de CONCAMÍN?

Fue consecuencia de un trabajo de muchos años, desde que Refugio Muñoz Loza me invitó a participar como consejero de la Cámara de la Curtiduría y ahí comenzó todo. Entré con Muñoz Loza, seguí con José Carpio y a los tres años fui electo presidente de la CICUR y comencé a ir a las reuniones del Consejo Nacional de CONCAMÍN, cada 15 días. Me empezó a gustar y estuve ahí diez años ocupando puestos como vicepresidente, secretario y tesorero. Nunca me lancé antes, no por falta de ganas, sino porque mi capacidad financiera, la situación de mi familia, no me lo permitían. Cuando me sentí fuerte lo hice y, afortunadamente ganamos con más del 85 por ciento de los votos, a pesar de que éramos tres candidatos. Competí con gente de mucho peso, como Salomón Pressburger y Mayer Zaga, por lo que me siento aún más gustoso.


Con madera de líder empresarial: tomando protesta en CICUR.

¿Qué le representa la Presidencia de CONCAMÍN?

Primero, un logro que difícilmente alcanza alguna persona porque eres el líder de los industriales de todo el país, que representan el 40 por ciento del producto interno bruto, que generan más de 10 millones de empleos. Es algo a lo que nunca pensé llegar y significa un reto importante.

¿A qué le compromete ser el primer leonés en ese puesto?

Te compromete muchísimo. Tienes que hacer algo por tu ciudad, por el estado. Ya hablé con el gobernador, con el alcalde, con las cámaras locales, regionales, con las delegaciones de cámaras, a quienes hay que apoyar en lo que pidan. Recuerdo que antes de tomar posesión surgió un problema con el IVA en los cueros: en 1996-97 logramos que lo quitaran y hace tres meses quisieron volverlo a poner, por lo que me habló José María Padilla, presidente de la Cámara de la Industria de la Curtiduría –CICUR-; lo vimos con José María Zubiría, del SAT, y de inmediato se arregló.

Pude apoyar a la industria de la que vengo, a la industria de León y andamos en otro temas, como con la industria del calzado. ¿Dónde puedo hacer algo? Donde se requiera.

Además, tengo mucha información para compartir, hay mucho quehacer. Está, por ejemplo, el caso de los financiamientos, donde batallamos mucho y vemos que hay ofertas del exterior. Hemos platicado con Alejandro Gutiérrez de Velasco para ver cómo podemos atraer eventos al Polifórum, porque tengo 108 cámaras y asociaciones que realizan congresos y convenciones pero eso lo tenemos que “amarrar” con los gobiernos municipal y estatal, para ver qué les podemos ofrecer, darles un atractivo más, porque siempre se realizan en playas.

¿Hay disposición de las cámaras locales para sumarse a este esfuerzo?

Sí. El año pasado hicimos un gran evento con muchas personalidades, con cinco secretarios de Estado; fue interesante conocer los puntos de vista de la gente de primer nivel en el gobierno federal. Para este año están confirmados Agustín Carstens, secretario de Hacienda, Eduardo Sojo, secretario de Economía, y posiblemente Rosario Marín.

¿No lo marea el éxito?

Estoy estrenando. No sé cómo lo voy a hacer. Quiero seguir siendo el mismo, pero no se puede, porque llegas y la gente cree que lo puedes todo. Hay quien piensa que puedes recibirlos a la hora que sea, pero estás con el tiempo a tope: recibo de 80 a 100 llamadas diarias. Aunque no quieras, cambias, no hay manera de vivir como vivías, aunque parezca que eres un sangrón.

En esta posición los riesgos son muy grandes. Te pongo un ejemplo: por una mala declaración del ex presidente de CONCAMÍN, León Halkim de que las industrias deberían analizar la factibilidad de quedarse en Venezuela, le pararon ocho mil empleos a FEMSA. Íbamos a hacer una declaración al respecto y tuvimos que detenerla porque el embajador nos dijo que si la hacíamos iban a reventar todas las empresas mexicanas en Venezuela.

Tenemos que ver todas las posibilidades y riesgos de cada acción; tienes que estar muy metido. Ahora tengo que usar algo a lo que no estaba acostumbrado: la diplomacia, la sensibilidad política.

¿Qué sigue después de CONCAMIN?

¡Ah, caray! La verdad, no sé. No me gustaría pasar al sector público, a militar en un partido; si no voy a ser el patrón, no le entro. Acabando CONCAMÍN, voy a ver cómo van mis empresas… augurar algo para dentro de tres años se me hace difícil.

¿A quién admira como líder empresarial?

A Roberto Plasencia, Lorenzo Servitje, Lorenzo Zambrano; a don Valentín Díez Morodo, gente que ha tenido mucho éxito en sus negocios y además tiene una calidad humana muy grande.

¿Cómo es Ismael Plascencia?

Una persona que pasó de ser un “chivo en cristalería” a la madurez, que aprendió a ver que las cosas se pueden conseguir de diferentes maneras; necio para sacar mis cosas, persistente, constante. No podría estar aquí si no fuera constante, si eres intermitente desapareces.

¿Dónde nutre su calidad humana?

Construimos el asilo San Antonio para hijos de presos; hicimos un comedor en el DIF para niños de la calle, a donde llegan diariamente entre 300 y 400 niños; un consultorio, un comedor para empleados, una sala de proyecciones… pero son cosas de las que no me gusta hacer alarde.

¿Cómo quisiera ser recordado?

Como un hombre trabajador, que sacó a su familia adelante.

~ por guillermodelosriosb en abril 13, 2008.

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