Proceso Creativo

Los comienzos de la investigación sobre la creatividad se remontan a la Psicología del pensamiento. Graham Wallas (1926) habla de pensamiento creativo, que es común al artista, al científico se propone la tarea de descubrir nuevos hechos y principios, en tanto que el artista se propone como meta la interpretación de cosas, relaciones o valores imaginarios. Pero en ambos casos Podemos seguir las cuatro fases de proceso: 1) preparación, 2) incubación, 3) iluminación y 4) verificación.
La fase preparatoria comprende la percepción de un problema y la reunión de las informaciones que a dicho problema se refieren. La fase de incubación es un tiempo de espera, en que se busca inconscientemente una solución. En la fase iluminativa irrumpe de repente la solución mientras que la verificación y examen de la solución encontrada tienen efecto en la fase cuarta,
Catherine Patrick estudió y analizó a poetas (1935) Y Pintores (1937) con el fin de comprobar y establecer esas fases de Wallas y ver si se daban en todos los individuos creativos. Y sí que se podían seguir las distintas fases, aunque aparecían estrechamente ligadas entre sí. También Eindoven y Vinacke (1952) llegaron en sus investigaciones con pintores a las susodichas cuatro fases, aunque completándolas con distintos factores intermedios, en la creencia de que se trataba de un proceso dinámico continuo, que no se puede aprehender por completo en fases perfectamente delimitadas. Al igual que Wallas, estos autores encontraron que artistas y científicos realizan el mismo proceso, estando la diferencia únicamente en la el ataque al problema.
Se plantea un problema cuando el individuo quiere alcanzar una meta determinada pero no sabe cómo llegar a la misma; con otras palabras, cuando no puede reclamarse a procedimientos específicos o a técnicas y operaciones específicas que le sean bien conocidas y familiares.
Cuando el organismo puede responder sin vacilaciones, por estar preparado de antemano para la situación, no cabe hablar de un verdadero problema (Graumann 1965).
Por consiguiente, cualquier situación de estímulo que encuentra el organismo sin estar preparado para una inmediata reacción adecuada representa un problema, cuya solución conlleva una cierta novedad, por mínima que sea (Guilford 1967).
Todo proceso creativo es análogo al proceso de solución de un problema; se trabaja con la información que se tiene a mano, se ponen en juego las experiencias anteriores, se las combina y traslada a las nuevas estructuras (patterns), que en su nueva configuración resuelven un problema, el cual satisface alguna Necesidad del individuo (Arnold 1964).
El paralelismo entre cualquier situación en que se pretende resolver un problema y el pensamiento, creativo está en que en ambos casos el individuo o tiene que desarrollar y aplicar una nueva estrategia o tiene que transformar el estímulo inadecuado en otro
adecuado al caso y aplicarlo. Así, toda solución de problemas constituye un proceso creativo (Guilford 1967, p. 435).
Cuando se objeta que el artista no tiene ningún problema, los psicoanalistas nos desengañan. Precisamente la diversidad de esos problemas condiciona, por una parte, la pluralidad de los temas y la variedad de los estilos en los distintos artistas y, por otra, condiciona el cambio de las técnicas en el desarrollo y evolución de un mismo artista.
Han sido muchos los investigadores de psicología experimental que han escogido como tema de sus estudios’ la situación que se crea al tener que solucionar un problema, Tales investigaciones se utilizan hoy como punto de partida para el estudio de la creatividad, gracias precisamente a la analogía de ambos procesos.
Se han indagado los tipos generales de procedimiento, las formas de acometer el problema y los modos de comportamiento por los que el individuo intenta llegar a la solución. Esos esfuerzos del individuo generalmente se encuentran tratados en la literatura bajo los epígrafes de modas of attack y kinds of solution.
Durkin (1937) considera bajo un triple aspecto los modos de acometer el problema: 1) tentativa y error, 2) reorganización repentina y 3) análisis progresivo.
El comportamiento de «tentativa y error» se describe como un «tantear a ciegas», con actuaciones cuya necesidad o utilidad no le ha establecido antes. Una comprensión efectiva sólo puede darse retrospectivamente en un momento posterior.
La «reorganización o visión repentina» sigue a ese estadio de prueba y explotación; se elimina la confusión persistente hasta entonces y se le abre al individuo la posibilidad de prever y entender, acompañada a menudo de una excitación y de un sentimiento de satisfacción y alivio,
En el «análisis progresivo» es característica la postura general en la búsqueda planificada de una meta a la que se aspira. La atención se concentra en la exigencia de la meta perseguida y en las notas específicas y los requisitos de aquello que ha de alcanzarse. El conocimiento de la vía de solución y la comprensión de las operaciones solutorias se desarrollan aquí poco a poco, paso a paso. En esta categoría se pueden considerar operaciones análogas a los «modelos de búsqueda» de Johnson (1955) y el «hallazgo por resonancia» de Duncker (1945), cuando el individuo puede remitirse a unas estructuras aprendidas.
Si hasta ahora se ha tenido en cuenta la forma de atacar el problema, ahora empieza el análisis del proceso. Dewey (1910) fue el primero en distinguir cinco fases en el proceso tendente a la solución de un problema, 1) la dificultad percibida, 2) la comprensión y definición del problema, 3) lista de soluciones posibles, 4) Consideraciones hipotéticas de las distintas soluciones, 5) comprobación de las soluciones adoptadas.
Johnson (1955) reduce a tres las cinco fases apuntadas de Dewey: 1) preparación, 2) producción, 3) enjuiciamiento.
Merifield (y otros, 1962) vuelve a ampliar las fases a cinco; preparación, análisis, producción, verificación y nueva aplicación.
La división de las fases que Merifield y Johnson establecen en el proceso de solución de un problema es una división análoga a la que Harris (1959) y Arnold señalan en el proceso creativo. Mas, pese a la semejanza, Arnold (1959) piensa que en el proceso creativo la solución tiene que ser además sinergética, es decir, una multiplicación y no la edición de los valores. La nueva combinación debe ser axiológicamente más que la suma de los viejos conceptos utilizados

~ por guillermodelosriosb en abril 15, 2008.

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